Trump… La esperanza de Héctor

La historia de nuestro personaje de este día, es ilustrativa de lo que muchos compatriotas han sufrido en el difícil objetivo de alcanzar el sueño americano.
Desde la óptica de Héctor Ramos Alzate, el haber sido expulsado de los Estados Unidos por su calidad de indocumentado, solo revela un hecho más de los miles que han ocurrido y siguen ocurriendo en el mundo de los migrantes indocumentados.
Nacido un 13 de enero de 1968, en el pueblo del Chauz, municipio de la Huacana, en el Estado mexicano de Michoacán, Héctor Ramos nunca imagino lo que el destino le deparaba, ni los hechos que tendría que enfrentar en lo que en el futuro, sería su triste vida.
Nacido en el seno de una familia humilde, nuestro entrevistado, pareciera haber sido marcado y destinado a vivir un mundo de pesadilla y tragedia.
Una vida que bien podría servir para ser adecuada como el guion de una novela o película.
Héctor el repatriado, dice conocer muchas historias de dolor que se han escrito en torno al fenómeno de la migración mexicana hacia los Estados Unidos de Norteamérica.
Amigos, conocidos y familiares, representaban, dice, la mayor advertencia sobre el riesgo que para el implicaría el brincarse la barda fronteriza de los Estados Unidos.
Sin embargo, la pobreza, y otros hechos personales, siempre fueron el impulso emocional que llevo a este hombre a intentarlo.
“Yo estaba consciente del peligro, y también de las tragedias que han vivido las familias de los hombres y mujeres que han asumido el alto riesgo de aventurarse hacia ese horizonte prometedor, pero incierto” me comenta.
Y es en efecto, un horizonte que imana la esperanza de una vida mejor para los sufridos compatriotas, pero que en incontables casos, lo hacen bajo el inminente riesgo de enfrentar el dolor y la muerte en su camino.
Y es que a su paso hacia el llamado sueño americano, nuestros connacionales deben enfrentar terribles obstáculos.
De acuerdo a la experiencia vivida por Ramírez Alzate, se podría pensar que más bien, se trata del sueño mexicano, convertido en incontables casos como el suyo, en la pesadilla americana.
El oriundo de Michoacán, asegura que su necesidad de cruzar la frontera norte, lo obligaba a enfrentar cualquier tipo de obstáculo que hubiera en su camino.
No le importaban ni el miedo, el hambre, la sed, las inclementes temperaturas, el cansancio, y por supuesto la amenaza de los delincuentes que por esos caminos pululan, ni tampoco la temible persecución de las patrullas fronterizas encargadas de vigilar la línea divisoria entre ambos Países.
Y es que Héctor era movido no solo por la necesidad de conseguir en alguna ciudad de la Unión Americana un empleo que le ayudara a satisfacer sus más elementales necesidades.
¿Te motivó acaso algo más que conseguir una vida económica digna y estable, para lanzarte a la llamada tierra prometida?.
Tras mi pregunta, Héctor entrecierra sus ojos y voltea su mirada hacia arriba, como buscando la respuesta en sus recuerdos.
“La verdad es que mi verdadera intención era cruzar la frontera para ir en busca de mi familia”, expresa con palabras pausadas.
¿Entonces tu familia se encuentra en una ciudad de los Estados Unidos?, pregunto de nuevo.
Eso creo yo, pero la verdad no sé dónde ni como estén viviendo” revela con un dejo de congoja.
Enseguida, Héctor accede a comentarme parte de su interesante historia.
“En mi vida, por muchos años, mi grande y única compañera, es la gris y pesada soledad que me persigue”, sostiene.
Héctor Ramírez Alzate fue parte de una familia de 10 personas, de las cuales, en la actualidad es el único sobreviviente.
La vida, le arrebató primero a sus tres hermanos, quienes por motivos de disputa de unos terrenos, en el año 2004 fueron asesinados en la famosa Ruana Michoacán por miembros del crimen organizado.
El dolor causado por la muerte de sus tres hijos, en un par de años llevo a su padre, Don Isidoro Ramírez, también a la tumba.
Mi entrevistado narra, que no pasó mucho tiempo, para que los muertos en su familia completaran los Seis, ya que también sus dos hermanas, por problemas de salud, siguieran el mismo camino en su viaje sin retorno.
Pero, la pobreza, la violencia y las enfermedades siguieron haciendo de las suyas en la familia Ramírez Alzate.
Los acontecimientos antes narrados, provocaron a la vez un grave problema de salud en su señora madre.
Doña María Teresa Alzate, quedó imposibilitada para moverse, por lo que sería Héctor, el único hijo sobreviviente de aquella familia en desgracia, quien se encargaría de sus cuidados.
Pero, si el lector piensa que la tragedia le había dado una tregua a Héctor Ramírez, está en un error.
Y es que, al haber quedado postrada en una silla de ruedas, la madre del personaje de mi historia, no solo quedo bajo su manutención y cuidado, sin también de la esposa de este, con quien había procreado cuatro hijas.
El golpe que la vida aun le tenía deparada a Héctor, ocurrió a mediados del año 2008, fecha en que su esposa y sus cuatro hijas de nombre, Adriana, Coraima, María Teresa y Siomara desaparecieron de su vida.
“Yo Salí una mañana a Nueva Italia Michoacán en busca de un trabajo que me habían ofrecido, sin embargo a mi regreso, mi casa estaba vacía y mi madre y Yo, tristemente abandonados”, dice el Michoacano con dolor en su rostro.
Héctor revela que fue a buscar a su mujer e hijas con sus familiares, pero estos le negaron todo tipo de información.
“Me dijeron que dejara las cosas así, y no las buscara más”, dice con evidente tristeza.
Pero, como todo padre de familia siguió investigando el paradero de su familia, hasta saber que su esposa había encontrado otra pareja, y residía en una ciudad de los Estados Unidos de Norteamérica.
A nuestro personaje, le sobraban ganas de salir en busca, ya no de su esposa, sino de sus cuatro hijas, sin embargo, a su tierra lo ataba su señora madre, a quien tenía la obligación de atender y darle sus cuidados.
Y fue así como, a finales del año 2021, las secuelas de su enfermedad y la pena de su alma, aunados a la pobreza, acabaron con la vida de Doña Teresa Alzate, la sufrida madre de Héctor Ramírez.
Habían transcurrido ya 17 largos y sufridos años de la partida de su familia de aquel pueblo Michoacano, por lo que para Héctor había llegado el momento de buscar el reencuentro con sus cuatro hijas.
Y fue así como en el 2022, con la ayuda económica de un paisano, y el apoyo de quien en Estados Unidos seria su patrón, el personaje de esta historia, logro poner sus pies en tierra gabacha.
El sufrido Paisano se dedicó por dos años a reunir el capital económico suficiente para emprender la localización de sus hijas, sin embargo, el destino le tenía preparada otra jugarreta.
Donald Trump el candidato republicano al gobierno de Estados Unidos había conquistado el triunfo electoral, convirtiéndose en el nuevo Presidente de aquel País.
Y fue la dura mano del polémico magnate, la que derribo las esperanzas de Héctor Ramírez de volver a abrazar a sus amadas hijas, ya que fue sorprendido por la autoridad de migración, siendo de inmediato deportado a su país de origen.
Vistiendo solo un short y calzando unas gastadas sandalias, nuestro compatriota fue lanzado lejos de sus ilusiones.
“Me expulsaron por Reynosa Tamaulipas, pero pidiendo aventones y dinero para comer, llegue hace un par de meses a la central camionera de Culiacán, donde por varias semanas dormí en el piso de ese inmueble”, narra el personaje de marras.
Actualmente Héctor Ramírez, ha conseguida el empleo como guardia de seguridad privada en una empresa de esta ciudad de Culiacán Sinaloa, desde cuya labor, no ceja en su idea de algún día poder regresar a buscar a sus hijas.
“Yo lo único que le pido a Dios, es que con su bendición me conceda el milagro de algún día volver a ver, abrazar, y darles aunque sea un beso a mis hijas”.
Y así, en espera del milagro, Héctor ve pasar las horas y los días, inmerso siempre en la nostalgia que lo abraza en la soledad del pequeño espacio que una mano amiga le consiguió para sobrevivir…
Son las cosas pues de la vida… Nos veremos enseguidita.
Armando Ojeda
Armando Ojeda

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