El pasado sábado, sobre los techos de nuestra vivienda pasaron a baja altura los helicópteros de las fuerzas federales.
Luego supimos que su destino era el poblado de Jesús María y que habían capturado a un individuo dedicada a pilotear aviones al cartel de los Chapitos.
Mi tema no es policíaco.
Recordé a una persona que llegó de Suiza y por más de un año formó parte de nuestro hogar.
Su recamara daba hacía la calle y en su primer fin de semana bajó para el desayuno con cara de desvelo y diciendo de una manera que nos pareció muy cómica, “no es posible, no es posible”.
Los del gas y los compradores de fierro viejo la hicieron saltar de su cama y ya no pudo conciliar el sueño.
Para ella fue un terrible sábado.
Eso no sucede en ninguna comunidad suiza.
Se acostumbró con el tiempo y su expresión temprana forma parte del anecdotario familiar.
“Sábado febrero ocho, presente lo tengo yo, con potencia de rotores, mi sueño se interrumpió”.
Que dizque fue operativo, para combatir sin descanso, a los que vuelan aviones con Chapitos y con Mayos”.
No tengo idea de quién sea el capturado y solo sabemos lo que nos dicen las autoridades.
Espero que sea tan importante ese personaje como para apaciguar la violencia criminal que vivimos en Culiacán y otras partes de Sinaloa.
No soy de los que se acostumbran a ser rehén de la delincuencia organizada y jamás se me quita el miedo de ser víctima colateral.
El mismo sábado aventé al aire una pregunta:
¿Acaso este piloto será el que voló la nave donde llevaron al Mayo Zambada a las tierras de Donald Trump?
“El Jando”
Sepa la bola de quién se trata.
Me interrumpieron el sueño en la madrugada.
Para capturar a ese personaje.
No me importa estar despierto por muchas noches.
El resultado de los operativos sí me importa.
Me importa Culiacán.
Me importa la seguridad de mi familia.
Me importa que detengan los despojos de automóviles a todas horas del día.
Con lujo de violencia bajan a los ocupantes sin importarles que sean mujeres y niños los que estén dentro.
Se trata de aterrorizar.
Y así nos tienen.
Sabrá Dios hasta cuándo.
Hasta mañana.
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