Qué lamentable ver que mujeres amenazadas no son protegidas por la justicia.
Si una señora acude a presentar una denuncia por amenazas o agresiones contra la pareja o expareja, lo primero que se hace es investigar a la víctima.
El procedimiento “normal” es enviar a la denunciante para que le realicen estudios psicológicos.
Que se dictamine si no está mal de sus facultades mentales, o si las acusaciones que esa persona hace son puros inventos de una mente perturbada.
Eso de solicitar los datos del agresor, tomar medidas restrictivas y preventivas, es para después.
Y a veces demasiado tarde.
Recordemos un caso de no hace mucho en Guasave.
Una señora que denunció amenazas de muerte, fue ignorada y terminó siendo víctima mortal por este tipo de omisiones criminales.
Como advertimos, es una práctica común ignorar a las mujeres denunciantes, y lo vemos de nuevo en un caso que aquí presentamos.
Una señora hizo denuncia formal en Mazatlán, y en lugar de abrirse proceso de investigación y protección se ordenó que la víctima de amenazas sea evaluada psicológicamente.
Parece chiste, pero no lo es.
Es un procedimiento completamente fuera de toda lógica procedimental.
En la denuncia presentada, la mujer señaló que su ex esposo es un hombre violento y hasta salvaje.
Que la amenaza constantemente y que es capaz de cualquier cosa.
Es un caso que debe estar ante la Unidad Especializada en Violencia contra las Mujeres, trata de Personas y Grupos en Situación de Vulnerabilidad, en Mazatlán.
En cuanto al nombre de la unidad, por los hechos no sabemos si hay que reír o llorar.
Esperemos que estos procedimientos cambien.
La pregunta es cuántas mujeres más asesinadas se necesitan para que lo entiendan esos valemadristas procuradores de justicia en Sinaloa.
RISAS Y TRISTEZAS ANTE LA NUEVA UAS
Confieso que me provocan muchas risas algunos aspectos, pero me causa también algo de tristeza ver en lo que se ha convertido la Universidad Autónoma de Sinaloa.
No es solamente Wilfrido Ibarra y sus paleros de Radio UAS.
Sus ilegalidades y sus intolerancias tienen cómplices en niveles directivos.
Es tan desvergonzado que tira piedras y luego esconde la mano pretendiendo que las respuestas son violentas y sin razón.
Aunque existía una solicitud pública de derecho de réplica, conocida por las partes obligadas, el día de ayer estuvimos en rectoría para hacerlo de manera formal.
Le reclamé luego en directo a Jesús Madueña Molina por los ataques en mi contra.
Me manifestó su respeto.
Espero que ese respeto se materialice, porque las omisiones también son complicidades.
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