Así son los jóvenes de entusiastas y espero que las autoridades los cuiden y protejan sin descanso.
No queremos reprochar a ninguna autoridad por engaños en los operativos de seguridad.
Todos queremos que nos devuelvan Culiacán.
Después de la llevada al Mayo Zambada a los Estados Unidos y el asesinato de Melesio Cuén Ojeda todo cambió en nuestra ciudad y en Sinaloa.
Los Chapitos y Mayos se declararon la guerra.
Ellos en sus combates y nosotros sufriendo las acciones encarnizadas que se han dado desde hace varios meses.
Chapitos y Mayos no acuden a los tribunales para sus diferencias, son sus poderosas armas y ejército de sicarios, los que imponen las condiciones y los ciudadanos sinaloenses resultamos ser las victimas colaterales de todo lo que ha generado la entrega del Mayo Zambada.
Los jóvenes quieren gozar de la vida y las autoridades proclaman que se convertirán en sus celosos guardianes.
Dicen en algunos memes, que ahora se organizarán operativos policíacos para que la gente salga a beber a su gusto y que antes los operativos eran para impedir que lo hicieran.
Aplaudimos vigorosamente todos los esfuerzos para recuperar la tranquilidad en Culiacán y el sur de Sinaloa.
Guasave y Los Mochis no viven esos tormentos colectivos.
Guamúchil un poco.
De Culiacán a la Campana es peligroso.
Por ahí rondan los Chapitos haciendo diabluras en contra de todo lo que huela a autoridad y nos llevan entre las patas.
Volvemos con Culiacán y la juventud.
Queremos que recuperen sus espacios y que por las noches salgan a divertirse a los lugares que son de su preferencia.
No es mucho pedir al mundo oficial, pero los gobiernos descuidaron por completo la seguridad ciudadana en tiempos de López Obrador.
Me resisto a pensar que su política de abrazos y no balazos haya sido en pago a la delincuencia organizada.
Me importa Sinaloa y sobre todo Culiacán que es donde vivo y viven mis cercanos familiares.
Los jóvenes ya salieron a la calle a festejarse como ellos saben hacerlo.
La autoridad tiene la obligación absoluta de protegerlos para tranquilidad de los padres que esperan por ellos.
Es cosa de voluntad gubernamental.
Los ciudadanos comunes no portamos armas.
No queremos violencia.
Queremos recuperar Culiacán.
Es nuestro ruego y exigencia.
La vida es bella y nos ha sido arrebatada.
Hasta mañana.
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