Los bebés también traen celular.
Las mamás se los cuelgan para que se vean graciosos y desde ese momento los condenan a la esclavitud del aparatito.
Que tiempos Don Simón.
Con balero en mano y capiruchos de a millón
Bailando el trompo y cachándolo en la palma de la mano.
Un bat de palo de escoba para batear pelotitas de corcho que flotaban antes de caer y nos hacían abanicar la brisa.
No había celulares y nos divertíamos bastante.
Es una herramienta que la modernidad nos ha dado y nos quitó la infancia de nuestros hijos.
No necesitan estudiar.
Todo le preguntan a San Google.
Pero, y hay un pero y muy grande.
Disminuye la capacidad de razonamiento y los amarran a las teclas.
Existen los sabios del celular.
En segundos nos pueden dar catedra del infinito leyendo lo que aparece en su celular, pero sin entenderlo.
Balero o trompo cayeron en desuso.
La plebada ni los conoce.
No sé qué pensar.
Sin embargo, creo que era mejor jugar con los baleros y aventar el trompo contra quién quisiera darse un encontrón.
Se me olvidaban las boliches o canicas.
Los abusivos de aquel tiempo se lanzaban sobre el ahogado al mismo tiempo que gritaban eva.
Nos robaban todo lo que había y soltaban la carcajada.
No todos eran dejados.
Uno que otro sacaba el tirador y una pedrada a la frente les caía a los malhechores.
Era diversión con los riesgos del despojo.
Tiempos, traen tiempos.
Llegaron los celulares y acabaron con todo.
Las calles desiertas y las casas repletas de chamacos y con los ruidos de los juegos caseros.
Soy un dinosaurio que se niega a extinguirse.
Lleno de buenos recuerdos callejeros y muy sanos y divertidos.
Prefiero lo de antes.
La esclavitud no es buena de ninguna manera.
El celular es el amo del presente.
Y seguirá hasta no sé cuándo.
Compraré un balero para mis prácticas de antaño.
Puede que algo les enseñe a los nietos.
Ser o no ser.
Hasta mañana.
Todas mis columnas en: https://altoparlante.com.mx/fax-del-fax/.