El poder Legislativo de Sinaloa, lanzó a los cuatro vientos la convocatoria para que se inscribieran los que quisieran llegar a la presidencia de la Comisión Estatal de Derechos Humanos de nuestro Estado.
Creo que fueron once o doce aspirantes y a todos se les corrió la cortesía de ser escuchados.
De hecho, alguna aspirante declinó en favor de otra mujer a la que consideró tenía las más altas calificaciones para ocupar el cargo.
Por supuesto que todo en orden.
Pero y ahí es donde siempre está el pero, que alguien que tiene el poder para levantar el dedo índice ya lo tenía sobre una carta.
Y sorpresa la que se llevaron los aspirantes al descubrir que la baraja era de una sola cara que resultó ser la de Oscar Loza Ochoa.
No me sorprende el numerito.
Desde que me inicié en las cuestiones de la política estatal encuentro que siempre es lo mismo.
El congreso estatal es un recipiente donde se reciben mandatos y son la obediencia suprema.
Si Loza Ochoa es hombre bueno o malo el tiempo lo dirá.
La baraja era de puros Oscares y no necesitaron tómbola.
Algunos diputados patearon y gritaron pero en eso quedó.
Oscar es el nuevo machito de la Comisión
Se nota muy acabado en las fotos, pero el presupuesto de la Comisión le dará nuevos bríos y bastante dinero para cirujearse.
El que decide dijo Oscar y Oscar fue.
No es sorpresa para mí.
Así se estila y nada cambia.
El que tiene el poder lo ejerce.
Los diputados son parte del show y cumplen a la perfección con la partitura de la obra sinaloense.
Alguien le gritó a la cara cosas feas a Don Oscar pero resbaló las injurias sin que se le moviera un musculo facial.
Se nota que tiene curtido el cuero.
No lo alabo y tampoco lo insulto.
Llegó como llegan todos.
En el mejor camión y con asiento de lujo.
Con boleto pagado por el que ya sabemos.
Sin novedad en el frente.
No hay fijón.
Así lo dispuso el señor y los legisladores acataron el mandato.
Que no cunda el pánico.
Las cartas tenían la misma cara.
Se juega con cartas marcadas y así no se pierden las careadas.
No conozco la prosapia de Oscar Loza Ochoa.
No ha de ser tan malo y para nada exageradamente bueno.
Simplemente Oscar y con eso basta.
Salud y larga vida al escogido del César.
Hasta mañana.
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