Pero si saben contar, les pido que no cuenten conmigo.
En caso remoto que accediera, me tendrían que poner a mi disposición un pelotón de la guardia nacional.
Así es como salen de sus guaridas los políticos y es lo mismo que quiero para resguardar mi pellejo.
Por otra parte, qué necesidad tengo de salir de noche estando tan a gusto viendo la televisión en casa y con buena cena y mis bebidas favoritas.
Me asombro cuando llego por carga valiosa a las cinco treinta de la tarde al casino Play City y ver tanto carro en su estacionamiento.
El juego les quita el miedo.
Y los envidio.
Máximo a las seis de la tarde en mi hogar.
No me gusta jugar a la ruleta rusa.
Todo intento por restablecer la tranquilidad ciudadana contará con mi apoyo y mis alabanzas para el mundo oficial.
Quizá soy muy miedoso, o mi edad ya no me permite correr riesgos innecesarios y es por eso que prefiero las pijamas y camita.
Andar de lurio era mi pasión de juventud.
Sería una locura evocar aquellos tiempos con salidas nocturnas riesgosas e improductivas.
A mis setenta y nueve años hay que usar pañal para no “mearse” en los calzones o los pantalones.
¿Qué mujer podría encontrarme atractivo y gozar de mi compañía?
Felicito a mis autoridades por intentar devolvernos las salidas nocturnales y espero que tengan rotundo éxito.
Lo digo a los cuatro vientos que quiero a Culiacán sin cadenas y gozando del rocío de la madrugada sin temores o sobresaltos.
A mi familia la quiero segura en las calles.
No quiero reloj libertario o que nos aprisione.
En mis tiempos viví muchas madrugadas con las hermosas compañeras que gozaban en mi compañía en la ciudad de los Mochis.
Nadie nos molestaba.
Nos sentíamos grandiosos de estar juntos.
Culiacán nos ha sido robado y aplaudo que quieran liberarlo por completo.
Cuentan con mis bendiciones.
Pero no seré conejillo de laboratorio social que se exhiba por las añoradas reuniones de madrugada.
Necesitaríamos un pelotón de marinos y guardia nacional por cada arrojado ciudadano.
Vivir encerrados es aterrador, pero preferible a toparnos con los que no respetan niveles o grados.
Vayan con Dios mis esforzados soldados.
Desde mi hogar rezaré por su seguridad.
Fabuloso que quieran devolvernos Culiacán.
No cuenten conmigo en las calles.
Hasta mañana.
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