Los artistas contratados para el Carnaval de Mazatlán cancelaron sus participaciones, y al parecer, convertirán el festejo carnavalesco en un miserable fiestón de barriada.
Las amenazas de la delincuencia organizada son atendidas y de ahí que no vienen los anunciados a bombo y platillo.
Eso me recuerda a la ironía de mi amigo y gran periodista Chaquete, que en su muy especial manera de escribir, me mandó decir que no tenga miedo, que nada más el peligro en las carreteras se encuentra hasta Mármol.
Ninguna precaución sale sobrando.
Por eso anuncié que no viajaría rumbo a Mazatlán a menos que me invitara Claudia Sheinbaum en su helicóptero.
De otra manera, nones.
Es muy bonito el carnaval.
Se goza de la música que no para en Olas Altas.
Hermoso e impresionante combate naval.
Pero es más importante la seguridad propia y de mi familia.
Le deseo lo mejor a los organizadores del festejo.
Espero que Estrella Palacios quede bien con su pueblo y con el valiente turismo que sigue firme en asistir.
Nuestro gobernador se hará presente.
Puede que corone a la reina y dé el banderazo para las demás partes del carnaval mazatleco.
Es de fama nacional y mundial.
Se pegan llegues con el de Veracruz.
No queremos exagerar hablando con el de Río de Janeiro.
Todo a proporción guardada.
Quizá haga maletas para el siguiente en caso de que las guerras de Chapitos y Mayos se terminen y nos dejen vivir en sana paz.
Me invitan para que viaje en camión de pasajeros.
Es la misma gata.
Los detienen, bajan a los pasajeros, y queman las unidades.
Ya no los dejan bajar sus pertenencias.
Son muy agresivos y más bravos que García Harfuch y su glorioso operativo que trabaja día y noche.
Más de un año sin visitar el puerto.
Cuando me animo a viajar, disfruto de mi estancia en compañía de mi esposa y en ocasiones con la prole completa.
La brisa que acaricia el rostro es exquisita.
Los desayunos en sus restaurantes saben diferentes.
Recorrer a pie el malecón o en las cuchupetas nos proporciona placer intenso y su recuerdo nos provoca suspiros de nostalgia.
Rompieron los contratos los artistas.
Un bajón inmenso para el carnaval.
Esperemos que el daño no sea tan inmenso.
No lo merecen los empresarios del puerto.
Que Dios proteja a los que se animen.
Hasta mañana.
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