Donald Trump le declara la guerra arancelaria a México y Canadá y nuestra presidente dice tener un plan B.
Espero que no piense invadir a los Estados Unidos de Norte América emulando al que invadió Columbus y después de un buen rato de echar bala por sus calles regresó tranquilamente a México.
Claro que lo persiguieron, pero nunca lo pudieron tener como prisionero y la mancha de la invasión se sigue recordando por aquellas tierras.
La delegación mexicana que anduvo de gira por las tierras de Donald regresaron con la cola entre las patas.
Marcelo Ebrard y el Secretario de Relaciones exteriores hicieron el peor de los ridículos ante sus superiores de Washington.
Claudia Sheinbaum luce insignificante ante la bandera de 50 estrellas que enarbola el que se apellida Trump.
¡Ay Dios!
Nos tiene metido en un brete el desquiciado vecino.
En otras ocasiones he dejado perfectamente establecido que no tengo la menor intención de empuñar cualquier arma y lanzarme en contra de la milicia norteamericana.
De joven tumbé varios conejos con un calibre 22.
Venados cuatro o cinco con un 30-06.
Ya olvidé la manera de disparar un fusil.
No tengo idea de cuales serán las fuerzas leales a la señora presidente de México.
Las axilas de Noroña (chango León) pueden ser letales al olfato de los soldados yankees.
Nuestro ejército no aguanta bombazos y aquellos que comanda Trump tienen de cualquier potencia esos artefactos.
Le doy vueltas al coco y no adivino el plan B.
Hay quienes piensan que puede ser la venta de territorio y que la frontera quede al final del municipio de Ahome.
Lo que me convertiría en ciudadano norte americano por considerar a Los Mochis como mi segunda patria.
Doña Claudia Sheinbaum bailará al son que le toque la orquesta de Donald y para eso tiene que echarle un cinco al piano y que siga el vacilón.
Esperemos a conocer los famosos planes alternos del gobierno mexicano para valorar la eficacia que puedan presentar.
Mi bandera blanca ya la tengo terminada.
A mi edad soy de abrazos y no balazos.
Donald Trump es muy cumplidor en las locuras que en sus sueños elabora.
Es terrorífico y somos sus vecinos.
No pierde vigencia aquello de: ¡Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos!
Ni para que preguntarles a quién le van.
“Somos cristianos y somos mexicanos, guerra, guerra, contra Lucifer”
Así lo veo, lo escucho y lo siento.
Es muy atrabancado Donald Trump.
Hasta mañana.
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